Una segunda vida en el jardín del banco de trabajo.

Una segunda vida en el jardín del banco de trabajo.

En esta frenética carrera por el consumo (todo el mundo quiere la última i… cosa, ¿no?), A veces tenemos la molesta costumbre de tirar con demasiada facilidad al centro de reciclaje o al vertedero los objetos que, con un poco de imaginación y unos pequeños arreglos, encontraría una segunda vida pacífica en el jardín. Prueba de ello es mi nueva mesa para macetas.

¡Un pasado pesado!

Definitivamente no me atreví a tirar mi viejo banco de trabajo al basurero. Por un lado porque ha acompañado 10 años de mi vida y mis primeros pasos (afortunadamente lejanos ahora) en el bricolaje. Estoy apegado a los objetos y soy un poco materialista, no cambiamos.

Por otro lado, su historia más lejana me prohibió separarme de él con tanta crueldad. De hecho, lo he «heredado» yo mismo (hace más de ocho años) del abuelo de mi esposa. Hecho con sus propias manos, es un objeto sentimental. En cuanto a ustedes, señoras, finalmente, cuando su madre les regale sus joyas, que muchas veces pertenecieron a su abuela.

Entonces, cuando el nuevo banco de trabajo (4 veces más grande) tomó el lugar del anterior, por supuesto, primero intenté reemplazarlo en la familia:

«Si lo quieres, mi viejo banco de trabajo, lo desmonté y te lo traje».

– Ahora no. Tengo el garaje a granel. Más tarde! «

Es así como, de un objeto sentimental, se convierte en un objeto descuidado, que nadie quiere, ¡que se ha vuelto engorroso para todos y para mí el primero! No, pero no es broma, como el fénix, viejo banco de trabajo, ¡te levantarás de tus cenizas! ¡Promesa!

Una segunda vida en el jardín que comienza…

La idea es sencilla. Apoyado contra una pared del cobertizo del jardín, en el huerto, mi banco de trabajo será una maravillosa mesa para macetas. Sobre todo porque el grosor de la placa (8 centímetros) soportará cargas pesadas. Como una maceta llena de tierra, por ejemplo..

¡Algunas precauciones de todos modos!

Primero, asegure el objeto a la pared, para que no se derrumbe bajo el peso o no pueda volcarse. Una regla recta y un nivel son imprescindibles para atornillar horizontalmente los listones de madera sobre los que se apoyará la placa. Dos pequeños soportes acaban asegurando el conjunto.

En segundo lugar, aísle los pies del banco de trabajo del suelo; de lo contrario, la humedad aumentará rápidamente por acción capilar y hará que la estructura se pudra. Usé calzas de madera tratada dispuestas planas.

Última precaución, protege todo el banco de trabajo de las inclemencias del tiempo (lluvia, sol, heladas, frío… es que ahora se quedará fuera, el pobre) e insectos. Aunque no sea muy ecológico, para esto utilizo aceite de freír viejo, que aplico con un pincel en dos manos. La madera bombea, se satura y las gotas de agua ya no penetran. Muy eficaz pero el tratamiento debe renovarse al menos una vez al año, como ocurre con todos los muebles de jardín de madera.

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